Como la innovación ha ayudado al profesorado a mejorar en su trabajo

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Cada vez más muchos profesores recurren al mayor número de herramientas y recursos educativos para mejorar en su trabajo, con el objetivo de que sus alumnos puedan adquirir los conocimientos de la forma más efectiva, sencilla y rápida y lo que es más importante: productiva.

No es una novedad que la educación y los diversos modelos educativos y de docencia llevan varios años estancados, y en cierta manera obsoletos. Urge una nueva manera de educar, motivar a los alumnos y establecer unas técnicas, procedimientos y medidas innovadoras que faciliten una educación que sea realmente interesante.


Innovar en educación para fomentar el aprendizaje


Las sistemas educativos han estado siempre estancados y un paso por detrás de los avances tecnológicos, sociales y económicos en muchos países. Han tardado varios años en adaptarse y aplicar medidas reales, que sean beneficiosos para los alumnos. A pesar de que muchos profesores y docentes han puesto un gran empeño por ayudar a sus alumnos, han estado en muchos casos con la manos atadas, sin la posibilidad de aplicar técnicas o medidas innovadoras.

Es especialmente durante la pandemia, y los meses de confinamiento, donde ha habido un gran auge de las clases online, cuando el interés por innovar, aprovechar el tiempo y aprender con garantías. La comodidad que han dado las clases online ha permitido a muchos profesores aplicar técnicas innovadoras, tanto para preparar cada clase como en motivar a sus alumnos.

A la innovación se ha sumado el uso de las nuevas tecnologías e internet, que han ayudado enormemente la forma de aprender, aprovechar el tiempo y de encontrar nuevas formas de mejorar la comunicación entre el profesor y el alumno. 


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El profesor que innova y motiva a sus alumnos 


Motivar y conseguir que los alumnos despierten su interés en una determinada materia es una de las principales preocupaciones y objetivos de un profesor, que en muchos casos llega a desmoralizarse ante la falta de interés, ganas y ausencia de espíritu para afrontar una determinada lección o materia.

Ante estas situaciones el único camino y la mejor opción es buscar soluciones prácticas, cómodas y realmente efectivas, innovando y aplicando todo aquello que facilite la enseñanza, y que sea realmente interesante tanto para el alumno como para el profesor. Para ello es buena idea innovar con clases dinámicas, donde tanto el profesor como el alumno pueda interactuar con comodidad, seguridad y de una manera amena. De nada sirve una clase, donde no se comenta, pregunta o se debate sobre un determinado tema.